Cada Navidad pasa lo mismo: quieres regalar algo especial, pero acabas eligiendo otra taza, otra vela u otro perfume. Si buscas un regalo que no acabe olvidado en un cajón, un terrario cerrado es una apuesta segura. Te contamos por qué.
1. Es un regalo vivo que dura mucho tiempo
Un terrario cerrado es un pequeño ecosistema dentro de un cristal: musgo, plantas y capas de tierra que se mantienen solas. No se marchita en una semana como un ramo de flores: con luz indirecta sigue creciendo poco a poco durante mucho tiempo, y cada vez que la persona lo mire se acordará de ti.
2. Perfecto para quien "mata todas las plantas"
Todos conocemos a alguien que dice que se le mueren hasta los cactus. Un terrario cerrado se riega solo: el agua se evapora, se condensa en el cristal y vuelve a caer sobre la tierra. Solo necesita un sitio con luz natural y sin sol directo. Es el regalo ideal para empezar a tener plantas sin miedo.
3. Queda bien en cualquier casa
Encaja en una estantería, un escritorio, una mesilla o la mesa del salón. Y como está hecho a mano, cada terrario es único: no hay dos iguales.
4. Hay uno para cada presupuesto
- Detalle pequeño: el Mini Buble, perfecto para acompañar otro regalo o para el amigo invisible.
- Por menos de 25 €: el TerraSphere S o el Terra Buble.
- Un regalo con presencia: el TerraSphere M o el TerraSphere L.
- Un plan para dos: el Pack Dúo, para montar vuestro propio terrario juntos.
Tienes más ideas en nuestra colección de regalos por menos de 40 €.
5. Hecho a mano y cerca de casa
Montamos cada terrario a mano en nuestro taller de Orihuela. Si estás en la zona, puedes recoger tu pedido gratis en nuestro punto de recogida; si no, lo enviamos a toda España, gratis a partir de 39 €.
No lo dejes para el último día
Como cada pieza se hace a mano, las unidades son limitadas. Si quieres regalar un terrario en Navidad, haz tu pedido con tiempo para que llegue a casa sin prisas.